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¿Cuánto me quedaría de pensión con 25 años cotizados?

Yo he visto a personas con 25 años de cotización creer que estaban cerca de una jubilación digna, solo para encontrarse con una sorpresa amarga. Por eso escribo esto. No para asustar, sino para desmontar mitos. Porque si estás en esa situación —o si te acercas— necesitas entender cómo funciona el sistema antes de que sea demasiado tarde.

¿Cómo se calcula la pensión con 25 años de cotizados?

La regla básica es simple: la pensión se calcula a partir de la base reguladora, que depende de los últimos 25 años de cotización. Pero aquí es donde se complica. No es el promedio de todo lo ganado, sino de las bases de cotización de los últimos años, revalorizadas por inflación. Y se toman las 300 últimas bases mensuales. Eso quiere decir que si tuviste ingresos bajos al final de tu carrera (por ejemplo, por un ERTE o un contrato parcial), tu pensión se resiente. Mucho.

Imagina que trabajaste 10 años como camarero con contratos temporales, luego 8 años en una fábrica con jornada completa, y los últimos 7 años como autónomo declarando lo justo. Tu base de cotización no será uniforme. El sistema no te premia por la constancia, sino por el pico final. Es injusto, sí. Pero es así. Y es exactamente ahí donde muchos pierden dinero sin darse cuenta.

Además, la pensión mínima con 25 años no es la misma que con 37 años y medio. Hay un coeficiente reductor que penaliza jubilarse sin el periodo completo. Hasta 2027, la jubilación completa requiere 38 años y 6 meses de cotización. Así que con 25, estás lejos de eso. No digo que sea imposible recibir algo digno, pero debes saber que no será el 100% de la base reguladora.

Y ojo: si te jubilas anticipadamente, el corte puede ser brutal. Un 7% por cada año que te adelantes, salvo que estés en un régimen especial. Un matiz clave: los trabajos penosos pueden permitir jubilación anticipada, pero requieren informes médicos, años adicionales en ese puesto, y aprobación del SEPE. No es automático. (Y muchos ni lo intentan por la burocracia.)

La base reguladora: ¿qué es y por qué importa tanto?

La base reguladora es el corazón del cálculo. Se obtiene promediando las bases de cotización de los últimos 300 meses (25 años), ajustadas por inflación. Luego se aplica un porcentaje: entre el 50% y el 100%, según los años cotizados. Con 25 años, el porcentaje es del 55%. Con 35, sube al 80%. Con 38,5, llega al 100%. Simple, ¿no? No tanto.

Porque si tuviste años sin cotizar (paro, cuidados, emigración), esos meses se computan como cero. Y arrastras el promedio hacia abajo. Así que una persona que cotizó 15 años al máximo y luego estuvo 10 en el paro, tendrá una base muy baja. No es justo, pero el sistema no diferencia entre desempleo voluntario o forzoso. Eso lo cambia todo.

Tomemos un ejemplo real: Juan, 56 años, 25 años cotizados. Trabajó 10 años en construcción, luego fue autónomo 8 años (con base de 1.200 €), y los últimos 7 años como empleado de almacén (1.600 € de base). Su base reguladora ronda los 1.400 €. Aplicando el 55%: pensión de 770 € mensuales. A eso se le suma el revalorización anual, que en 2024 fue del 2,9%, pero que podría ser menor en años de baja inflación.

¿Qué pasa si he cotizado al mínimo?

Si tus bases han estado cerca del salario mínimo interprofesional (SMI), tu pensión será ajustada. En 2024, el SMI es de 1.134 € mensuales. La pensión mínima para una persona con 25 años cotizados y cargas familiares ronda los 850 €. Sin cargas, baja a 680 €. Pero: solo si has cotizado al menos al 100% del SMI durante esos años.

Y hay una trampa: si parte de tus años fueron como autónomo con base reducida (por ejemplo, el 70% del SMI), el sistema lo cuenta igual, pero tu base reguladora baja. Así que muchos autónomos se sorprenden al ver una pensión de 600 €, a pesar de haber cotizado “todos los meses”. El tema es que cotizar no es lo mismo que cotizar bien.

Factores que pueden subir o bajar tu pensión (y que la gente no piensa suficiente en esto)

El salario base es importante, sí. Pero no es lo único. Hay otros elementos que influyen, a veces de forma impredecible.

La edad de jubilación, por ejemplo. Si te jubilas a los 65 con 25 años cotizados, recibes un porcentaje menor que si esperas hasta los 67. La diferencia puede ser de hasta un 8% adicional por cada año extra. No es poco. Si tu pensión proyectada es de 900 € a los 65, a los 67 podría ser 970 €. Por esperar dos años. Y si llegas a los 68, incluso puedes activar coeficientes de bonificación.

Pero no todos pueden esperar. Por salud, por desempleo, por necesidad. Y es ahí donde el sistema cojea. Porque no hay una verdadera política de acompañamiento para quienes no llegan a los 38 años. Las ayudas al subsidio de mayores de 55 años son insuficientes, y el subsidio por jubilación anticipada solo aplica en casos muy concretos.

Otro factor: los periodos de cuidados. Desde 2021, los años dedicados al cuidado de hijos o familiares pueden cotizarse a efectos de pensión. Hasta 2 años por hijo, y 4 por hijo discapacitado. Pero muchos no lo saben, o no lo solicitan. Y pierden derecho a mejoras. Por ejemplo, una mujer que cuidó a sus tres hijos durante 10 años puede sumar 6 años más de cotización ficticia. Eso puede pasar de 25 a 31 años reales en el cálculo. Y eso sí que lo cambia todo.

Trabajar después de los 60: ¿merece la pena?

Sí. Porque cada año extra cotizado al máximo corrige errores del pasado. Imagina que has cotizado 20 años al 70% del tope, y los últimos 5 al 100%. Esos últimos años pesan más en los 300 meses. Así que mejorar tu base final puede subir la pensión un 15%-20%. No es un milagro, pero ayuda.

Y hay un incentivo fiscal: las cotizaciones después de los 60 se bonifican con un 6% adicional en la pensión. Pequeño, pero acumulable.

Autónomos vs. asalariados: ¿quién gana en la larga?

Es un mito que los autónomos siempre ganen menos. Depende de cómo hayan cotizado. Un autónomo que haya estado 15 años en el mínimo y luego subió a bases altas puede superar a un asalariado de clase media. Pero la mayoría no lo hace. El 60% de los autónomos cotizan por debajo del salario medio. Como resultado: pensión media de autónomos en 2023 fue de 870 €, frente a 1.200 € de los asalariados. Una brecha real.

Y es que la libertad tiene un precio. Cotizar al mínimo ahorra hoy, pero duele mañana. Y la gente no piensa suficiente en esto.

¿Qué alternativas hay si la pensión no será suficiente?

La pensión pública no está diseñada para mantenerte solo. Es una base. El resto, debes construirlo tú. La sabiduría convencional dice “ahorra en un plan de pensiones”, pero encuentro esto sobrevalorado. Los planes privados tienen comisiones altas, liquidez baja, y fiscalidad desfavorable al retirar. Además, muchos bancos los venden como salvación, cuando en realidad son productos financieros más, no una solución.

Mejor: inversión en bolsa con fondos indexados. Menos comisiones, más control. O comprar una pequeña propiedad y alquilarla. No es glamoroso, pero genera ingresos estables. O montar un negocio secundario antes de jubilarse, aunque sea pequeño.

Y seamos claros al respecto: el Estado no va a salvarnos. En 2050, la ratio de activos por pensionista será de 1,8. Hoy es de 2,3. Menos gente trabajando para mantener a más jubilados. El sistema necesita reformas, pero honestamente, no está claro que lleguen a tiempo.

Planes de pensiones individuales: ¿realmente compensan?

Depende. La aportación máxima es de 2.000 € anuales (o el 30% de tus rendimientos del trabajo). La desgravación fiscal varía: entre el 10% y el 40%, según la comunidad autónoma. Pero cuando retires, pagarás impuestos como si fuera salario. Así que si ahorras 2.000 € y pagas 600 € menos de IRPF, pero luego retiras 50.000 € y pagas un 30% de impuestos, puede no compensar.

Un ejemplo: Marta, 50 años, ahorra 2.000 € al año en un plan con rentabilidad del 4%. En 15 años, acumula 42.000 €. Al retirar, paga un 20% de IRPF: 8.400 €. El beneficio neto: unos 800 € anuales. No es malo, pero no es mágico. Y el dinero está bloqueado hasta la jubilación. Porque eso limita opciones.

Preguntas frecuentes

¿Se puede jubilar con 25 años cotizados?

Sí, pero solo si tienes 65 años cumplidos (o 63 con coeficiente reductor) y cumples los requisitos mínimos. La jubilación anticipada forzosa requiere 33 años de cotización, excepto en casos especiales. Con 25, puedes acceder a la jubilación ordinaria a los 65, aunque con pensión reducida. Eso está claro. Pero muchos piensan que “cumplir los años” da derecho a jubilarse antes, y no es cierto.

¿Cuánto se pierde por cotizar solo 25 años?

Depende del salario, pero en promedio, entre un 25% y un 45% menos que si se cotizara el periodo completo. Un trabajador con base de 2.000 € y 25 años cotizados recibe unos 1.100 €. Con 38,5 años, recibiría unos 2.000 €. La diferencia es brutal. Y es un número que muchos subestiman.

¿Puedo seguir cotizando aunque no trabaje?

No de forma voluntaria. Excepto en casos de cese de actividad de autónomos, no puedes pagar cotizaciones sin trabajar. Pero puedes recuperar periodos no cotizados si demuestras actividad laboral no declarada (raro), o si tienes derecho a bases por cuidados. El problema persiste: no hay una vía legal para “comprar” años cotizados, como en otros países.

La conclusión

Con 25 años cotizados, puedes jubilarte, sí. Pero lo que recibirás probablemente no será suficiente para vivir con comodidad. La pensión media ronda los 900 €, y muchos caen por debajo de los 700 €. Eso no es vivir, es sobrevivir. Y es ahí donde debes actuar ahora, no dentro de 10 años.

Mi recomendación personal: no cuentes solo con la Seguridad Social. Ahorra, invierte, genera ingresos alternativos. Y si puedes, sigue trabajando unos años más. No por pasión, sino por sentido común. Porque el retiro digno no se construye en los últimos años, sino en las decisiones que tomas hoy, ahora, mientras aún tienes tiempo. Basta decirlo: la pensión con 25 años cotizados no es un final, es un aviso.