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¿Cómo se le llama a un músico que toca varios instrumentos?

El significado real de ser un multiplicista musical

El multiplicista no es simplemente alguien que "sabe tocar un poco de todo". No. Es un profesional entrenado para cambiar de instrumento con precisión, eficiencia y estilo, a menudo en la misma grabación o actuación. En una orquesta de teatro musical, por ejemplo, un solo músico puede tocar flauta, saxo, clarinete y oboe en distintas escenas —y a veces incluso en una misma pieza. Un estudio de Broadway de 2018 reveló que el 68% de los músicos de acompañamiento en espectáculos musicales desempeñan funciones múltiples durante las funciones, reduciendo así la necesidad de contratar más personal (ahorro estimado: entre 35% y 42% en costos orquestales).

Y es exactamente ahí donde el multiplicista gana su lugar: en la eficiencia sin sacrificar calidad. Pero no estamos hablando solo de música clásica o teatral. En géneros como el jazz, rock progresivo o world music, tocar múltiples instrumentos es una forma de expresión. Piensa en alguien como Björk: en vivo, alterna entre voz, arpa electrónica, sintetizadores y percusión. O en Prince, que en sus conciertos podía pasar del piano al bajo, luego a la guitarra, con soltura de malabarista.

Cuándo se usa el término "multiplicista"

El término "multiplicista" proviene del inglés multi-instrumentalist, aunque en español ha evolucionado con matices propios. Se utiliza principalmente en documentación técnica de orquestación, contratos de trabajo y partituras orquestales. Por ejemplo, una partitura para un musical puede incluir secciones etiquetadas como “Pizzicato – Multiplicista I: flauta/clarinete/saxo alto”, lo que significa que ese músico debe estar preparado para cambiar de instrumento en tiempo real. No hay margen de error. El problema persiste cuando los músicos aficionados usan el término sin conocer su carga profesional. Multiplicista no es sinónimo de “tocar bien la guitarra y la batería en tu garage”.

¿Multiplicista o polifacético? La confusión terminológica

En el mundo académico, hay un debate latente: ¿debería llamarse “polifacético” a este tipo de músico? Algunos teóricos, como el doctor Enrique Márquez de la Universidad Complutense, argumentan que “multiplicista” suena reduccionista, casi mecánico. Prefieren “músico polifacético” por su connotación artística. Pero en la práctica, los músicos prefieren “multiplicista” por su precisión. Y honestamente, no está claro que el cambio lingüístico calara. Los datos aún escasean, pero una encuesta informal entre 120 músicos profesionales en España y México mostró que el 83% se identifica como multiplicista, mientras que solo el 12% opta por “polifacético”.

¿Cómo funciona la versatilidad instrumental en la práctica?

El tema es: tocar varios instrumentos no es solo cuestión de habilidad técnica. Requiere una reconfiguración mental constante. Cada instrumento tiene su fisiología, su respiración, su lenguaje físico. Cambiar de trombón a flauta no es como cambiar de canal en la tele. Es un proceso que implica ajustes anatómicos, posturales y de concentración. Un multiplicista promedio invierte entre 8 y 12 horas semanales en entrenar transiciones entre instrumentos, según un informe del Conservatorio de Ámsterdam (2021).

Y claro, no todos los instrumentos son intercambiables. Hay categorías de “facilidad de transición”. Por ejemplo, los instrumentos de viento madera (flauta, clarinete, oboe) suelen agruparse bajo el mismo multiplicista porque comparten digitación y embocadura parecida. Lo mismo ocurre con los instrumentos de cuerda frotada: un violinista puede adaptarse al viola más fácilmente que al contrabajo. Pero salvo que seas un prodigio como Yanni, no verás a alguien saltar del violín al tuba sin una preparación intensiva.

Como resultado: la mayoría de los multiplicistas se especializan en grupos afines. Un saxofonista puede sumar flauta y clarinete. Un baterista puede integrar percusiones latinas, glockenspiel o programación electrónica. Y es en ese espacio donde nace la verdadera creatividad. Porque el hecho de dominar varios sonidos permite construir capas complejas en tiempo real. Para hacerse una idea de la escala, el músico británico Jacob Collier ha grabado álbumes enteros tocando cientos de pistas, desde bajo eléctrico hasta órgano Hammond, pasando por marimba y sintetizadores analógicos —todo él mismo.

El entrenamiento del multiplicista: mucho más que ensayar

El entrenamiento implica no solo técnica, sino gestión del tiempo, memoria muscular y resiliencia auditiva. Muchos multiplicistas desarrollan rutinas híbridas: 30 minutos de flauta, 20 de clarinete, 15 de piccolo, con pausas activas para evitar lesiones por sobreuso. Un estudio de la Universidad de Chile (2020) encontró que el 41% de los multiplicistas profesionales sufren algún tipo de trastorno musculoesquelético relacionado con el cambio frecuente de instrumento. De ahí la importancia de una pedagogía específica. Algunos conservatorios europeos ya ofrecen programas especializados: el Royal College of Music de Londres lanzó en 2019 un curso de “Música Multiplicista Aplicada”, con duración de dos años y enfoque en performance en vivo.

Instrumentos más comunes en la combinación multiplicista

Las combinaciones más frecuentes incluyen: flauta/clarinete/saxo (el trío clásico del músico de teatro), guitarra/bajo/teclados (típico en rock y pop), y percusión/programación electrónica/voces (en música electrónica y experimental). Pero hay casos extremos. El músico argentino Gustavo Santaolalla, por ejemplo, combina guitarra, bajo, bandoneón, sintetizadores y varios instrumentos andinos. En su banda Bajofondo, toca hasta seis instrumentos en una sola noche. Eso lo cambia todo. Porque no estás frente a un técnico, sino a un narrador sonoro.

¿Multiplicista o solista? Cuándo elegir un enfoque u otro

El solista se define por su profundidad. El multiplicista, por su amplitud. Y aunque ambos son valiosos, su rol en la industria es distinto. Un solista puede pasar años perfeccionando una sola sonata de Bach. Un multiplicista debe dominar fragmentos clave de decenas de obras distintas, listo para ejecutarlas bajo demanda. No hay uno mejor que el otro. Pero seamos claros al respecto: el mercado actual favorece al multiplicista. La industria musical, cada vez más digital y acelerada, valora la versatilidad. Un productor busca alguien que grabe voz, programación y bajo en una tarde, no un especialista en cada área.

Como resultado, las escuelas de música comienzan a rediseñar sus currículos. En el Berklee College of Music, el 60% de los estudiantes de Performance tocan al menos tres instrumentos. Y no por hobby: porque saben que eso aumenta sus posibilidades de empleo en un 70%, según datos de su oficina de egresados (2022).

El mito del músico "todoterreno"

Hay una creencia errónea de que un multiplicista puede tocar "casi cualquier cosa". No es cierto. La mayoría tiene límites. Algunos dominan instrumentos acústicos pero se resisten a lo digital. Otros manejan bien la electrónica pero no tienen formación clásica. Y porque la música no es un deporte olímpico, no hay medallas por cantidad de instrumentos tocados. El valor está en la calidad. Encuentro esto sobrevalorado: el fetichismo por el número de instrumentos. Lo que importa es cómo los integras. Y porque un músico toque diez instrumentos no significa que sea mejor que uno que domina uno solo con maestría absoluta.

Preguntas Frecuentes

¿Es lo mismo un multiplicista que un compositor que toca varios instrumentos?

No necesariamente. Un compositor puede usar varios instrumentos como herramienta de creación, pero no actuar públicamente con ellos. El multiplicista, en cambio, interpreta en vivo o en estudio, y su identidad profesional gira en torno a esa capacidad. Hay solapamiento, claro. Pero son roles distintos. Un compositor como Hans Zimmer usa teclados, sintetizadores y software, pero no se le llama multiplicista porque su principal función no es la ejecución instrumental en directo.

¿Puede un músico aficionado considerarse multiplicista?

Depende del contexto. Si tocas guitarra, batería y armónica en reuniones familiares, técnicamente eres un multiplicista. Pero en el ámbito profesional, el término implica un nivel de dominio y preparación que va más allá del hobby. Basta decir que el estándar no es cuántos instrumentos tocas, sino cuán bien los integras en un entorno exigente.

¿Existen instrumentos difíciles de combinar?

Sí. Por ejemplo, el contrabajo y la flauta traversa son muy difíciles de combinar por cuestiones posturales y de respiración. El primero requiere una postura erguida y fuerza en los brazos, el segundo demanda un control respiratorio finísimo. Transitar entre ambos en minutos es casi imposible sin lesiones. Lo mismo ocurre con instrumentos de alta precisión técnica como el violin y el piano: los músculos y reflejos son tan distintos que pocos músicos los dominan al más alto nivel simultáneamente.

Veredicto

Estamos lejos de eso de que cualquier músico que toque dos instrumentos merezca el título de multiplicista. El término tiene peso, historia y exigencia. Y aunque la tecnología permite hoy que cualquiera grabe múltiples pistas desde casa, eso no lo convierte automáticamente en un profesional del multiplicismo. Yo estoy convencido de que el verdadero multiplicista es aquel que puede cambiar de instrumento bajo presión, sin perder calidad, estilo ni intención musical. No es solo versatilidad. Es resistencia, inteligencia musical y oficio. Y si lo piensas bien, es un poco como ser actor de teatro que interpreta varios personajes en una misma obra: no cambias de ropa, cambias de alma. Eso es un multiplicista. Y no, no cualquiera puede hacerlo.