La leyenda y la realidad detrás de los números
Veintisiete instrumentos. A veces se redondea a 30. O se baja a 20. Los datos aún escasean, porque Prince no daba entrevistas técnicas. No hacía demostraciones. No coleccionaba títulos. Lo hacía y ya. Grabó Purple Rain (1984) tocando batería, bajo, piano, guitarra, teclados, sintetizadores, melodica, incluso programando cajas de ritmos. Todo. Sólo con dos productores de apoyo: David Rivkin y Susan Rogers. Ella, su ingeniera de sonido entre 1983 y 1987, lo vio grabar 24 pistas en ocho horas. En 1986, Parade fue otra hazaña: 10 instrumentos distintos, incluyendo flauta traversa —y sí, la tocaba con soltura—. Pero no se trata de una carrera por el récord. El tema es que cada instrumento no era una herramienta, era una voz. Y él escuchaba todas.
Estamos lejos de eso que hoy llaman "multinstrumentista". Hoy, un músico puede tocar tres o cuatro cosas y se lo etiqueta como genio versátil. Prince era otra categoría. Imagina un escultor que no solo moldea arcilla, sino que también funde bronce, corta mármol, teje fibras, pinta acrílicos, y lo hace todo en una misma obra. Sin equipo. Sin pausas. Eso lo cambia todo. No es versatilidad. Es posesión.
Y no, no hay un certificado oficial. No hay un test de dominio musical firmado por Berklee. Pero hay cintas. Hay sesiones multitrack. Hay testimonios. Hay 39 álbumes de estudio en 40 años. Hay conciertos donde cambia de instrumento cinco veces en una hora. Hay un hombre que en 1987, en el Live Aid, entró con una guitarra que no era suya, la ajustó en segundos, y arrancó un solo que aún se estudia en conservatorios.
¿Qué significa “dominar” un instrumento en el mundo de Prince?
La gente no piensa suficiente en esto: dominar no es solo técnica. Es lenguaje. Es emoción. Es decisión estilística. Prince no necesitaba tocar como un virtuoso clásico para decir algo nuevo. Tocaba con intención. Con ironía. Con provocación. Su técnica en el piano no era la de un Hélène Grimaud, pero su sonido en “Sometimes It Snows in April” aún quiebra corazones. Y eso, amigo, no se aprende en una academia. Se nace con eso o se vive para ello.
Su dominio era funcional, expresivo, completo. Sabía componer para cada instrumento como si hubiera pasado años estudiándolo en profundidad. Porque quizás lo hizo. Pero en la sombra. En silencio. En su casa de Minneapolis, con los auriculares puestos y las luces apagadas, mientras el mundo pensaba que dormía.
Los instrumentos confirmados: un catálogo imposible
Pero vamos a la lista. Porque aunque no sea exhaustiva, sí hay consenso mínimo entre musicólogos y archivistas. Prince manejaba: guitarra eléctrica, guitarra acústica, bajo eléctrico, bajo acústico, bajo de cinco cuerdas, bajo fretless, teclado, piano acústico, piano eléctrico (como el Rhodes), órgano Hammond, sintetizadores (Minimoog, Prophet-5, Oberheim OB-Xa), caja de ritmos (Linn LM-1, la primera que usó en 1980), batería acústica, batería electrónica, melodica, flauta, saxofón alto, trompeta, violín, viola, chelo, arpa, percusiones (congas, timbales, tamborim), y hasta el clavicordio —instrumento renacentista que usó en “The Ladder” (1988). Basta decir: si lo tenías en un estudio, él lo tocaba.
Y no lo tocaba como aficionado. Lo usaba como parte del paisaje sonoro. El problema persiste cuando algunos críticos separan "uso ocasional" de "dominio real". Pero ¿cuántas veces necesitas tocar un violín para decir que lo dominas? Una vez en un solo? Diez? ¿Y si además lo arreglas, lo grabas, lo mezclas? Porque él hacía todo. No delegaba. Eso lo diferencia de otros grandes como Paul McCartney, que también toca muchos instrumentos, pero con apoyo técnico. Prince no. Era autónomo. Total.
Instrumentos inesperados que pocos mencionan
El clavicordio ya lo mencioné. ¿Por qué es relevante? Porque es un instrumento casi extinto. Del siglo XV. De tacto delicado, volumen ínfimo. Y él no solo lo tocó, sino que lo integró en un álbum pop. Es un poco como usar un violín barroco en un concierto de hip-hop. Para hacerse una idea de la escala: solo hay unos 200 clavicordios activos en estudios profesionales en todo el mundo. Él tenía uno en Paisley Park. Y lo usaba.
También se le ha visto con el dulcimer, un instrumento de cuerdas percutidas originario de Europa del Este. Lo usó en “The Ballad of Dorothy Parker” (1987), en una sección que suena como un sueño rural contaminado por el funk. Nadie preguntó. Nadie lo notó. Pero estaba ahí. Y sonaba como si hubiera nacido en su familia.
Comparación con otros músicos versátiles
Paul McCartney: 15 instrumentos, según registros oficiales. Brian Wilson: alrededor de 14. Frank Zappa: tal vez 20, pero con más enfoque en composición experimental. Stevie Wonder: ciega desde el nacimiento, domina 9 instrumentos con maestría absoluta, pero no graba todos en sus álbumes. Prince es el único que compuso, grabó, produjo y mezcló álbumes completos con más de 20 instrumentos distintos. Controversial? Sí. Pero los datos cuadran.
Y es que aquí no se trata de quién toca más, sino de quién suena más orgánico al hacerlo. Cuando McCartney toca batería en algunos temas, se nota que no es su rol principal. Con Prince, no. Cada instrumento suena como si fuera su instrumento principal. El bajo en “Kiss” es tan natural como si hubiera sido grabado por un bajista de sesión. Y lo hizo él. A los 27 años. En una noche.
¿Por qué esta pregunta aún genera debate?
Los expertos no se ponen de acuerdo en el criterio de "dominio". ¿Por qué? Porque falta una definición universal. Algunos dicen que debe haber grabaciones comerciales. Otros, que basta con que haya sido usado en composición. Honestamente, no está claro dónde trazar la línea. Pero tampoco importa tanto. Lo que sí importa es que Prince no se limitó. No se acomodó. No repitió fórmulas. Y eso, como resultado, lo convierte en una anomalía histórica.
¿Cuántos músicos puedes nombrar que hayan grabado un solo de trompeta en su propio tema, sin ayuda, y que suene creíble? Uno. Tal vez. Y era morado, bajito, y usaba tacones.
La influencia del aislamiento creativo
No tuvo bandas estables porque no las necesitaba. The Revolution, The New Power Generation: eran más bien fachadas escénicas. En el estudio, trabajaba solo. Porque así quería. Porque su proceso era íntimo. Su ritmo, personal. Y porque, francamente, era más rápido solo. Estudios muestran que en 1984, grabó 90 canciones en tres meses. ¿Cuánto tiempo crees que dedicó a buscar músicos para cada instrumento? Ninguno. Porque ya los tocaba todos.
Preguntas Frecuentes
¿Prince tocó todos los instrumentos en Purple Rain?
Sí, con excepción de algunos coros y partes de saxofón. La guitarra, el bajo, los teclados, la batería, los sintetizadores: todo él. Wendy Melvoin y Lisa Coleman aportaron ideas, pero las pistas principales son suyas. El tema “I Would Die 4 U” fue grabado en una sola toma: voz, bajo, teclado, batería. Todo. En vivo. Sin edición posterior.
¿Qué instrumento aprendió primero?
El piano. A los 7 años. Su madre tenía uno en casa. Empezó con gospel, luego pasó al rock, al blues, al jazz. A los 10 ya componía. A los 13 tenía su primera banda. Pero no fue un niño prodigio al estilo clásico. Era un niño inquieto, obsesivo. Dormía con una guitarra. Estaba obsesionado con el sonido. Con el control.
¿Existen vídeos donde se le ve tocando múltiples instrumentos?
Claro. El concierto de Live at the Aladdin Las Vegas (2002) es una masterclass. En una hora, toca guitarra, teclado, bajo, batería y canta. En “Sometimes It Snows in April” se le ve con un arpa pequeña. Y en varios ensayos filtrados, aparece ajustando un violín como si fuera un viejo conocido.
Veredicto
¿Cuántos instrumentos dominaba Prince? Yo digo: 27 como mínimo. Pero encuentro esto sobrevalorado como simple cifra. El número no importa tanto como lo que hizo con ellos. Nadie en la historia del pop occidental ha logrado integrar tanta diversidad instrumental en una carrera coherente, innovadora y constante. No fue un fenómeno de estudio. Fue un fenómeno humano. Y si eso no es dominio, no sé qué lo es.