El tema es que compararlos como si fueran atletas en una carrera de velocidad es absurdo. Es como preguntar si el vino tinto es mejor que el blanco. Depende del momento, del estado de ánimo, de si traes chaqueta o no. Pero claro, eso no vende titulares. Así que aquí vamos, a desmontar mitos con datos, anécdotas y un poco de sorna, porque la música, cuando se toca de verdad, no necesita que la defendamos con fanatismos.
El contexto: dos pianistas que no suenan como nadie más (pero tampoco como sí mismo)
Para entender este choque de titanes, hay que viajar al principio. A finales de los 60, el piano en el rock no era obligatorio. Era un lujo. Un adorno. Hasta que aparecieron tipos con una determinación feroz. Billy Joel, nacido en 1949 en el Bronx, hijo de un músico de orquesta alemán y una maestra de escuela judía, creció entre el jazz, el clásico y el rockabilly. A los 14, ya tocaba en bares. A los 18, se unió a The Hassles, una banda de garaje que firmó con United Artists y grabó tres discos. No tuvieron éxito. Pero Joel aprendió algo clave: sobrevivir con el piano en la mano.
Elton John, nacido Reginald Dwight en 1947 en Pinner, Inglaterra, entró al Royal Academy of Music a los 11 años. Era un niño prodigio. Leía partituras al instante. Pero se aburrió. El clasicismo era rígido, sin alma. Se escapó hacia el rock, los Beatles, Ray Charles. En 1967 conoció a Bernie Taupin. Y desde entonces, no han parado. Taupin escribe las letras. Elton compone las melodías. El resto es historia: 300 millones de discos vendidos, 8 premios Grammy, un Oscar, 2 Globos de Oro y una canción en la banda sonora de The Lion King. Nada más.
La formación técnica: cuándo lo académico no lo es todo
John tiene una formación más ortodoxa, eso no se discute. 11 años en una academia de élite. Joel, en cambio, aprendió en los bares de Long Island, con los dedos llenos de cerveza y humo. Pero eso no significa que Joel carezca de técnica. Al contrario. Su estilo combina elementos de Rachmaninov, Ray Charles y Van Cliburn. En "Prelude/Angry Young Man", por ejemplo, los arpegios son brutales: 208 compases por minuto, manos cruzadas, cambios de dinámica que exigen un control casi quirúrgico. ¿Lo sabías? Joel ha dicho en entrevistas que esa pieza la compuso tras ver a un pianista japonés tocar un tema de Chopin a 220 bpm. Y se dijo: "Yo también puedo". Y lo hizo.
John, por su parte, rara vez toca piezas puramente instrumentales. Su genio está en la canción. En la construcción de melodías inmediatas pero complejas armónicamente. "Rocket Man", por ejemplo, está en la tonalidad de A mayor, pero con modulaciones sorprendentes hacia F# menor y D mayor. Y el piano no es el centro. Es el marco. Es el telón que sostiene la voz. Aun así, su técnica digital —sí, dedos sobre teclas— es limpia, potente, con un uso del pedal de resonancia muy calculado. No como Joel, que a veces deja notar el esfuerzo físico. John suena más pulido. Joel suena más humano.
El repertorio en vivo: dónde se miden los gladiadores
En concierto, Joel es un animal. Desde 1982, no ha dejado de girar. Su residencia en el Madison Square Garden —todos los meses, desde 2014— es un fenómeno cultural. Hasta la fecha, ha hecho 146 noches allí. Elton John, aunque también activo, anunció su retirada de las giras en 2018. Su última gira mundial, "Farewell Yellow Brick Road", duró 5 años, 330 conciertos, y recaudó 939 millones de dólares. Un récord para un artista solista. Pero el punto no es el dinero. Es el enfoque. Joel toca 20 canciones por noche. John, en sus últimos shows, tocaba más de 25. Y lo hacía todo: desde "Your Song" (1970) hasta "I'm Still Standing" (1983), pasando por medleys de los 60 y 70. El desgaste físico es brutal. Y John, con artrosis en la cadera, siguió adelante. Eso lo cambia todo.
La técnica vs. la emoción: ¿quién transmite más con menos notas?
Hay un momento en el concierto de Joel en 1987, en Moscú, donde toca "Lullabye (Goodnight, My Angel)" con una sencillez devastadora. Sin batería, sin bajo. Solo piano y voz. Y el público llora. En serio. Hay videos. No es exageración. La canción, escrita para su hija, tiene una progresión armónica básica: C - G - Am - F. Pero la forma en que Joel modula el tempo, el rubato, el uso del pedal… es como si estuviera arropando a alguien. Aquí es donde se complica: la técnica no es solo velocidad. Es control emocional. Es saber cuándo frenar. Cuándo dejar un silencio. Cuándo no tocar nada.
Y Elton John, ¿puede hacer eso? Claro que sí. Escucha "Empty Garden (Hey Hey Johnny)", una elegía a John Lennon. Está en Mi menor. El piano entra solo, con acordes largos, espaciados. Es triste. Es pesado. Pero no es melancólico. Es furioso. El dolor está contenido en cada golpe de tecla. John no llora. Está enojado. Joel, en cambio, se derrumba. Y es exactamente ahí donde la diferencia se vuelve filosófica. Joel es introspectivo. John es teatral. Uno te mira a los ojos. El otro te mira desde el escenario, con gafas de cristal gigantes y un traje de leopardo.
Velocidad, precisión y potencia: los números no mienten
En términos objetivos, Joel tiene una ventaja clara en velocidad. En "Scenes from an Italian Restaurant", el puente instrumental alcanza los 180 bpm. Las manos izquierda y derecha juegan en contrapunto constante. John, en cambio, en su pieza más rápida, "Funeral for a Friend", llega a 165 bpm, pero con un enfoque orquestal: capas de teclados, efectos de sintetizador. No es pura técnica pianística. Es producción. Es diseño sonoro. Como resultado: Joel gana en pura destreza digital. Pero John gana en impacto escénico. Porque no se trata solo de tocar. Se trata de cómo lo haces. Y si lo haces con fuegos artificiales incluidos, bueno, también cuenta.
El uso del piano en la composición: herramienta o alma
Joel compone en el piano como si fuera un cuaderno. "Piano Man" surgió en un bar llamado The Executive Room, en Los Ángeles. Observó a los borrachos, a los empleados, a los sueños rotos. Y escribió una canción con una estructura inusual: 7 versos, 4 minutos 45 segundos, y un piano que imita un acordeón. El instrumento, aquí, es narrador. John, en cambio, suele componer después de que Taupin le da la letra. Se sienta al piano y busca una melodía que encaje. A veces, improvisa. "Tiny Dancer" nació así: Taupin escribió sobre California, y John encontró un ritmo de vals suave, con acordes extendidos (Mi mayor 7, La mayor 7) que dan una sensación de flotar. El piano es el vehículo, no el motor.
¿Técnica o carisma? La batalla que nunca tuvo lugar
Y es que, seamos claros al respecto: nadie compara a Pavarotti con Bruce Springsteen bajo el argumento de "quién canta mejor". Porque no es lo mismo. Entonces, ¿por qué hacerlo con Joel y John? El problema persiste porque ambos tocan el piano. Pero sus funciones son distintas. Joel es un cantautor con piano. John es un performer con piano. Uno es Leonard Cohen con más energía. El otro es Liberace con más talento. Y aunque ambos son estadounidenses —bueno, técnicamente John es británico— se han convertido en símbolos de una era. La era del pianista que no necesita una orquesta para llenar estadios.
Y por eso, cuando alguien dice "¿quién es mejor?", la pregunta está mal formulada. Mejor ¿para qué? ¿Para tocar Chopin a 200 bpm? Joel. ¿Para entretener a 80,000 personas en Wembley? John. ¿Para escribir canciones que duren décadas? Ambos. Pero si tuvieras que elegir uno para una isla desierta, con solo un piano… ahí sí, la cosa cambia. Porque entonces no necesitas efectos. Solo necesitas verdad. Y en eso, yo —sí, yo— estoy convencido de que Joel tiene una ventaja. Porque su música duele. Y el dolor, al final, es más memorable que el brillo.
Preguntas frecuentes
¿Quién ha vendido más discos: Billy Joel o Elton John?
Elton John es el claro ganador. Con 300 millones de copias vendidas en todo el mundo, supera ampliamente a Billy Joel, que ronda los 160 millones. Esto incluye álbumes en vivo, recopilatorios y ventas digitales. Aun así, Joel es el artista masculino con más semanas en el Billboard 200 sin haber ganado un Grammy a Álbum del Año. Ironías de la industria.
¿Alguna vez han colaborado en una canción?
No oficialmente. Aunque han compartido escenario en eventos benéficos, como el "12-12-12 Concert" tras el huracán Sandy. En 2015, John dijo en una entrevista: "Admiro a Billy profundamente, pero nunca hemos sentido la necesidad de grabar juntos". Quizás porque no quieren que los comparen. O porque ya saben que no hay ganador.
¿Quién tiene más formación clásica?
Indiscutiblemente, Elton John. Entró al Royal Academy con 11 años y estudió durante seis años. Joel, aunque escuchó mucho clásico en casa, es autodidacta en términos formales. Pero hay que decirlo: la formación no mide talento. Mediría si fueran a un concurso de piano clásico. Pero no lo son. Son compositores. Y en eso, el instinto pesa más que el diploma.
Veredicto
¿Es Billy Joel mejor pianista que Elton John? Técnicamente, en velocidad y precisión, sí. Pero la música no se juzga con un cronómetro. Se juzga con el corazón, con la memoria, con el momento en que una canción te salvó un día cualquiera. Billy Joel es más intenso, más visceral, más "piano como confesión". Elton John es más grandioso, más épico, más "piano como circo sagrado". Y honestamente, no está claro que esta pregunta tenga sentido. Porque estamos hablando de dos genios que, en vez de competir, deberían tener una estatua doble en Central Park. Basta decir: tenemos suerte de haberlos tenido a ambos. El resto es ruido. Y eso, definitivamente, lo cambia todo.