TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
ETIQUETAS ASOCIADAS
aunque  campana  detrás  dolores  existe  figura  hidalgo  historia  importa  municipios  nacional  nombre  político  presidente  protocolo  
ÚLTIMAS PUBLICACIONES

¿Cómo se llama el que da el grito? La figura clave detrás del estruendo patriótico y la voz del pueblo

¿Cómo se llama el que da el grito? La figura clave detrás del estruendo patriótico y la voz del pueblo

La identidad del convocante: el Presidente y su papel histórico

El nombre detrás de la campana

El tema es que, aunque hoy asociamos esta acción al Presidente, el nombre técnico del que da el grito varía según el nivel de gobierno en el que nos encontremos. A nivel nacional es el Presidente, en los estados es el Gobernador y en los municipios es el Alcalde o Presidente Municipal. Pero, ¿quién fue el primero en institucionalizar que el gobernante en turno fuera el encargado de esta tarea? Fue Maximiliano de Habsburgo en 1864 quien, curiosamente, viajó a Dolores Hidalgo para dar el grito en la propia casa del cura Hidalgo, estableciendo un precedente que Porfirio Díaz cimentaría después al trasladar la campana original a Palacio Nacional en 1896. Yo considero que esta apropiación del mito por parte del poder político es lo que otorga a este personaje su aura de "padre temporal" de la patria durante esa noche específica.

La voz que rompe el silencio institucional

Aquí es donde se complica la narrativa simplista. El personaje que da el grito no es un "locutor" ni un "maestro de ceremonias", aunque a veces el protocolo sea tan rígido que lo parezca. Es el Jefe del Estado personificando la rebeldía contra la opresión. Pero —y este es un "pero" que suele incomodar a los puristas— el acto ha mutado de un llamado a las armas a una coreografía televisiva de alta precisión. ¿Realmente importa el nombre del individuo o lo que importa es la investidura que sostiene el cordón de la campana? Seamos claros, el nombre del que da el grito queda registrado en los libros de historia no por su voz, sino por el contexto político que atraviesa el país en ese 15 de septiembre.

Desarrollo técnico: el protocolo y la acústica del poder

La mecánica del Grito de Dolores

Para entender bien ¿cómo se llama el que da el grito?, hay que desglosar la acción física que realiza este actor político. El ritual comienza exactamente a las 23:00 horas, un horario que, según la leyenda urbana, Porfirio Díaz ajustó para que coincidiera con su propio cumpleaños, aunque los registros sugieren que la fiesta ya se celebraba así desde décadas antes. El que da el grito debe sostener la bandera nacional en su mano derecha y el cordón de la campana en la izquierda, un esfuerzo coordinado que dura aproximadamente 120 segundos. Durante este tiempo, la frecuencia cardiaca de quien ocupa el balcón suele elevarse a 110 latidos por minuto debido a la presión de los 100,000 asistentes que llenan la Plaza de la Constitución.

El guion no escrito pero respetado

El nombre de la persona importa menos que el contenido de sus arengas. Aunque el texto base incluye a los héroes de la Independencia como Hidalgo, Morelos, Allende y Josefa Ortiz de Domínguez, cada presidente añade su toque personal. Algunos han incluido conceptos como la "democracia", la "justicia social" o incluso la "soberanía energética". Eso lo cambia todo, porque el que da el grito se convierte en un editor de la historia nacional en tiempo real. Estamos lejos de eso que ocurría en el siglo XIX, cuando el grito era un evento local; hoy, la señal llega a más de 80 millones de personas de forma simultánea a través de diversas plataformas de streaming y televisión abierta.

La seguridad y el entorno del orador

Detrás del personaje que vemos en el balcón hay un despliegue técnico masivo. El que da el grito está protegido por vidrios blindados y un cerco de seguridad que involucra a más de 2,000 elementos de las fuerzas armadas y la policía capitalina. La acústica de la plaza está diseñada para que el sonido viaje a una velocidad de 343 metros por segundo, asegurando que el "¡Viva México!" llegue hasta el último rincón de la plancha del Zócalo sin desfases audibles. El uso de micrófonos de alta sensibilidad ocultos en el balcón permite que el que da el grito no necesite gritar literalmente al máximo de su capacidad pulmonar, aunque la tradición dicta que debe haber una emoción vibrante en su tono de voz.

Variaciones regionales: ¿quién grita fuera de la capital?

El efecto cascada en los estados y municipios

Resulta fascinante observar cómo el título de ¿cómo se llama el que da el grito? se multiplica por los 2,471 municipios que integran la República. En cada plaza principal, el representante local asume la misma gravedad litúrgica. Pero aquí surge una contradicción interesante: mientras el Presidente busca la unidad nacional, los alcaldes suelen utilizar el grito para consolidar su poder regional. En algunos casos, incluso se ha visto a ciudadanos prominentes o líderes comunitarios dar el grito cuando hay una crisis de gobernabilidad, lo que nos recuerda que el "dueño" del grito es, teóricamente, el pueblo, aunque la burocracia se lo haya apropiado. (Un inciso necesario: en la embajadas de México en el extranjero, el que da el grito es el Cónsul o el Embajador, llevando la tradición a latitudes tan distantes como Tokio o París).

La figura del "Hidalgo" en las representaciones escolares

Si bajamos al nivel educativo, el que da el grito es casi siempre un niño o profesor caracterizado como Miguel Hidalgo. Esta es la versión más pura de la pregunta, ya que en el imaginario colectivo, el nombre del que da el grito es, y siempre será, el "Cura de Dolores". Esta dualidad entre el actor histórico y el político actual genera una tensión constante en la identidad mexicana. ¿A quién estamos celebrando realmente? Mientras los 12 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos sintonizan la ceremonia, la figura del que da el grito funciona como un ancla emocional que trasciende las fronteras geográficas y las diferencias partidistas, convirtiéndose en un símbolo de resistencia cultural ante la asimilación. Porque, a fin de cuentas, el que da el grito es el encargado de recordarnos que la independencia es un proceso continuo y no un evento estático enterrado en el pasado.

Errores comunes o ideas falsas

El mito del rigor institucional

Muchos suponen que existe un examen de oposicion o un carnet de identidad profesional para ser el que da el grito cada 15 de septiembre. La realidad es un caos burocratico delicioso. Salvo que consultes el protocolo de la Secretaria de Gobernacion, veras que no hay una carrera universitaria para esto. Se cree que el presidente de turno puede inventar frases a su antojo, pero existe la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales que, aunque no dictamina el guion exacto de las arengas, pone limites al decoro. ¿Y si un gobernador decide gritarle a su equipo de futbol favorito? El problema es que la tradicion pesa mas que el papel. En 1896, Porfirio Diaz traslado la campana original desde Dolores Hidalgo al Palacio Nacional, consolidando la idea de que el cargo politico define la voz, no el talento vocal.

La confusion con el pregonero

Es un error garrafal mezclar al representante politico con un simple animador de feria. El que da el grito no busca entretener, busca legitimar una continuidad historica que se remonta a 1810. Seamos claros: no es un maestro de ceremonias. Pero a veces la linea se desibuja cuando los municipios contratan a locutores para "calentar" a la masa antes de que el alcalde salga al balcon. Porque la gente suele confundir el grito oficial con el grito ciudadano, y ahi reside el primer cortocircuito cultural de la noche. Se estima que en Mexico mas de 2,400 ayuntamientos replican este acto simultaneamente, y en al menos un 15% de los casos, el protocolo se rompe por un error de diccion o un olvido imperdonable de los nombres de los heroes.

Aspecto poco conocido o consejo experto

La fatiga de las cuerdas vocales bajo presion

Nadie te habla del entrenamiento fisico detras de el que da el grito en plazas con mas de 100,000 asistentes. Si piensas que solo es aire y pulmones, estas equivocado. Un consejo experto que circula en los pasillos de las secretarias de cultura es el control del diafragma para evitar que la voz se quiebre en el tercer "Viva". Un dato curioso: la presion sonora de un grito bien ejecutado puede alcanzar los 110 decibelios, casi el ruido de una sierra electrica. Y, sin embargo, el mayor riesgo no es la afonia, sino el silencio del publico si el tono no es el adecuado. (A nadie le gusta un grito que suena a peticion de permiso). La clave reside en la proyeccion hacia el microfono de ambiente, no solo al de solapa, para capturar la vibracion metalica que rebota en las fachadas de cantera.

La sincronia con el campanero

El verdadero arte no esta en la garganta, sino en el oido. Existe una coordinacion milimetrica, casi neurotica, entre quien sostiene la cuerda de la campana y quien pronuncia los nombres. Si la campana suena mientras el orador dice "Hidalgo", el nombre se pierde en el bronce. Es un ballet invisible. Mi recomendacion para cualquier aspirante a cronista o autoridad es ensayar el ritmo de 2 repiques por cada nombre pronunciado. No es cuestion de fuerza bruta, sino de entender que el sonido viaja a 343 metros por segundo y cualquier desfase convierte la epopeya en una parodia de vecindad.

Preguntas Frecuentes

¿Cual es el sueldo de quien realiza el grito?

No existe una partida presupuestaria especifica para el que da el grito porque suele ser una funcion inherente al cargo publico. El presidente, gobernadores y alcaldes perciben su salario mensual ordinario sin bonos extras por esta noche. No obstante, el costo operativo de la ceremonia en el Zocalo puede superar los 20 millones de pesos incluyendo pirotecnia y logistica. En terminos estrictos, el ciudadano paga por el espectaculo, pero el acto de gritar es una obligacion moral gratuita para el funcionario. Es una de las pocas veces donde la voz no se factura por separado.

¿Se puede contratar a un profesional para sustituir al alcalde?

Legalmente, la representacion del poder ejecutivo es indelegable en un acto de soberania nacional de esta magnitud. En caso de ausencia por enfermedad o fuerza mayor, el secretario de gobierno suele tomar la batuta, pero jamas un actor de doblaje o un cantante. Se han registrado menos de 10 ocasiones en un siglo donde el titular no ha podido asistir a la cita. La figura de el que da el grito debe emanar del voto o de la jerarquia institucional directa para mantener la validez simbolica. Contratar a un tercero seria visto como una renuncia tacita a la autoridad ante el pueblo.

¿Cual ha sido el grito mas largo de la historia?

Aunque no hay un cronometro oficial de la FIFA para esto, se recuerda que algunos mandatarios han incluido hasta 15 o 20 arengas adicionales. Han mencionado desde la "fraternidad universal" hasta comunidades indigenas especificas, extendiendo el acto por mas de 5 minutos de reloj. Lo normal es que la lista de heroes sea de 6 nombres basicos: Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz de Dominguez, Allende, Aldama y Matamoros. Romper la barrera de los 10 "vivas" suele considerarse un exceso politico que busca mas el aplauso personal que la efemeride. La brevedad suele ser la marca de la elegancia en esta tradicion.

Sintesis comprometida

Basta de romanticismos baratos sobre la espontaneidad del patriotismo. El que da el grito es, en ultima instancia, un actor en un teatro de sombras donde el guion ya esta escrito por el peso de dos siglos de complejos y victorias. No nos engañemos, la calidad del grito no mide el amor a la patria, sino la capacidad de un sistema para mantenerse en pie mediante la vibracion de unas cuerdas vocales. Si el tipo en el balcon desafina o se equivoca, la nacion no se desmorona, pero queda expuesta la fragilidad de nuestros simbolos. Mi postura es clara: el nombre de quien grita importa menos que el silencio que le sigue, ese hueco que nosotros llenamos con un rugido colectivo que, a diferencia de la politica, suele ser honesto. Menos protocolo y mas potencia; al final del dia, solo somos una masa esperando el permiso de un hombre con una banda tricolor para poder gritar lo que callamos el resto del año.