TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
ETIQUETAS ASOCIADAS
acciones  activos  capital  depende  dinero  dólares  ficción  fortuna  gastar  impuestos  millones  podría  riqueza  spacex  tardaría  
ÚLTIMAS PUBLICACIONES

¿Cuántos años tardaría Elon Musk en gastar su fortuna?

El tema es que cuando hablamos de cifras como 200 mil millones de dólares —sí, con "b"—, ya no estamos midiendo riqueza en términos humanos. Es un número tan grande que desborda la comprensión. Imagina gastar un millón de dólares por día. Cada día. Durante más de 500 años. Y aún así no llegarías al fondo. Pero eso lo cambia todo: no es dinero en efectivo. No está en un banco esperando a que lo saques en billetes de 100. La mayor parte de su patrimonio está atada a acciones de Tesla, SpaceX, X (antes Twitter), Neuralink, The Boring Company… Activos volátiles, sujetos al mercado, a la percepción, a un tuit mal interpretado. La riqueza de Musk es más ficción financiera que billetera física. Y aunque suene ridículo, esa ficción mueve cohetes, ciudades subterráneas y redes sociales.

¿Qué significa tener 200 mil millones?

Para hacernos una idea, compara esto: el PIB de Portugal es aproximadamente 280 mil millones de dólares. Musk, en sus mejores días, ha estado a solo 80 mil millones del PIB de un país europeo desarrollado. Eso no es poder económico. Es poder geopolítico disfrazado de cuenta bancaria. Y es exactamente ahí donde la analogía humana se rompe. Porque tú y yo medimos la riqueza en seguridad, en opciones, en no preocuparnos por el alquiler. Pero para Musk, la riqueza es presión. Cada día que Tesla baja un 2%, él “pierde” más de 10 mil millones paper. No los retira. No los ve. Pero desaparecen. Y vuelven. Como fantasmas del capitalismo moderno.

El problema persiste en cómo definimos “gastar”. ¿Pagar una cena de 500 dólares cuenta? ¿Comprar una isla? ¿Financiar una misión a Marte? Porque si gastas en cosas que generan más valor —como invertir en tecnología espacial—, no estás gastando, estás reinvirtiendo. Es como si tuvieras un grifo de oro líquido, pero cada vez que lo usas para algo útil, el grifo se hace más grande.

La ilusión del efectivo

Musk rara vez toca dinero físico. Su forma más común de “gasto” es vender acciones de Tesla para pagar impuestos (sí, las opciones de acciones que ejerce generan ganancias gravables). En 2021, vendió cerca de 16 mil millones en acciones solo por ese motivo. No para comprarse yates, sino para cumplir con Hacienda. Ironía suave: el hombre más rico del mundo tiene que vender pedazos de su imperio cada año solo para evitar ir a la cárcel por evasión fiscal. Tan absurdo como real.

Además, gran parte de su riqueza es contingente. Depende de que Tesla siga siendo vista como una empresa de crecimiento, no de automóviles. Si el mercado decidiera que los coches eléctricos son cosa del pasado (algo poco probable, pero posible), su fortuna se desinflaría como un globo con un alfiler. Estamos lejos de eso, pero el riesgo existe.

Escenarios de gasto extremo: ¿cuánto duraría su fortuna?

Supongamos que Musk decide, de un día para otro, dejar de reinvertir y solo gastar. Como si fuera un emperador romano moderno con ansias de derroche. ¿Qué pasaría? Vamos a desglosarlo en escenarios ridículos, pero reveladores.

Gasto diario de un millón de dólares

Un millón por día. 365 millones al año. A ese ritmo, tardaría 548 años en gastar 200 mil millones. Para entonces, sus bisnietos estarían discutiendo si vender la última acción de SpaceX o usarla como reliquia familiar. Y eso sin contar intereses, inflación o impuestos. Porque, claro, gastar tanto dinero genera más impuestos. Es una trampa burocrática de la riqueza extrema.

Comprando islas, equipos y satélites

Una isla privada en el Caribe cuesta, en promedio, 50 millones. Podría comprarse 4 mil islas. ¿Equipos deportivos? El equipo más caro de la NFL, los Los Angeles Rams, se vendió por 2 mil millones en 2022. Musk podría adquirir 100 equipos así. O 400,000 casas medianas en Estados Unidos (promedio de 500,000 dólares). Pero comprar no es lo mismo que gastar. Estos activos se revalorizan. Una isla hoy vale más que en 1990. Un equipo de fútbol americano genera ingresos. Así que no estás quemando dinero, lo estás moviendo de lugar.

El escenario “Derroche total”

Imaginemos que Musk decide quemar dinero. Literalmente. Billetes en un campo, fuego, drones con lanzallamas. Cada billete de 100 dólares pesa alrededor de un gramo. 200 mil millones en billetes pesarían 2 millones de kilos. Necesitarías 40 aviones C-130 para transportarlo. Quemarlo tomaría años, contaminaría como una fábrica pesada, y el IRS aún te cobraría impuestos por “ganancias no realizadas”… bueno, no, en este caso sí lo realizaste, pero en humo. Basta decir que es ineficiente.

Comparaciones inesperadas: Musk vs. gobiernos, imperios y ficción

El presupuesto anual de la NASA es de unos 26 mil millones. Musk podría financiarla él solo durante 7.7 años sin tocar su capital inicial si lo invirtiera sabiamente. De hecho, SpaceX ha ganado contratos de la NASA por miles de millones. O sea: el gobierno le paga a él para que haga el trabajo que antes hacían ellos.

Es un poco como si Tony Stark no solo tuviera la tecnología, sino que además le pagaran al gobierno por usarla. Para hacerse una idea de la escala, la construcción del Canal de Panamá (2016, ampliación) costó 5.250 millones. Musk podría financiar 38 ampliaciones. Y aún le sobraría dinero para construir una ciudad subterránea tipo The Boring Company entre Panamá y Colombia. (Sí, es una idea loca. Él ya lo ha considerado, en broma o en serio, quién sabe.)

Comparamos a Musk con gobiernos, pero también con ficción. Su riqueza supera la de personajes como Scrooge McDuck o Thanos. En el mundo real, solo dos o tres personas en la historia han estado cerca de este nivel: Rockefeller (en términos relativos al PIB global), Augusto César, quizás Mansa Musa. Pero incluso allí, las comparaciones cojean. La economía global es más compleja. La riqueza hoy es más volátil, más mediática, más dependiente de la narrativa. Un tuit puede añadir o restar 20 mil millones en valor de mercado. Eso no pasaba en el siglo XV.

Preguntas Frecuentes

¿Elon Musk tiene realmente 200 mil millones?

No constantemente. Su fortuna fluctúa con las acciones de Tesla. En 2021 alcanzó los 340 mil millones, luego cayó a menos de 150 mil millones en 2023. Hoy (2024), ronda los 190-220 mil millones. Depende del día, de las entregas de coches, de si Elon acaba de anunciar un nuevo robotaxi o de si X está perdiendo usuarios. Los datos aún escasean sobre su riqueza real en efectivo, pero se estima que menos del 1% está en liquidez.

¿Ha gastado ya miles de millones?

En términos de salida de dinero, sí. Ha invertido miles de millones de su propio capital en SpaceX, Tesla, Neuralink. En los inicios, puso 100 millones en SpaceX. Perdió casi todo en los primeros lanzamientos. Pero luego, con éxito, recuperó y multiplicó. Así que no fue “gasto”, fue inversión arriesgada. Como jugar al póker con todas tus fichas… y ganar.

¿Podría donar todo su dinero?

Teóricamente, sí. Pero hay límites legales, fiscales y logísticos. Donar 200 mil millones de golpe generaría problemas de absorción: ¿quién puede gestionar tanto dinero de forma eficiente? Además, donarlo en acciones implica que las organizaciones asuman la volatilidad. Y honestamente, no está claro si Musk quiere hacerlo. Bill Gates o Warren Buffett sí han abrazado el modelo de filantropía a gran escala. Musk, en cambio, prefiere “resolver problemas existenciales” con empresas, no con fundaciones.

Veredicto

¿Cuántos años tardaría Elon Musk en gastar su fortuna? Si lo hiciera como consumidor humano normal, nunca. Ni en diez vidas. Si lo hiciera como un déspota derrochador, tal vez 500 años. Pero la verdad es que no está diseñado para gastarla. Está diseñado para expandirla, incluso cuando parece que la está quemando. Comprar Twitter por 44 mil millones no fue un gasto: fue un experimento social, una apuesta por la libertad de expresión (o por sus propios impulsos, depende de a quién preguntes). Y aunque perdió valor, también generó atención, control, influencia.

Y es que aquí está el matiz que nadie quiere ver: los ultrarricos como Musk no miden el éxito por lo que gastan, sino por lo que construyen —o destruyen— mientras el dinero fluye. Encuentro esto sobrevalorado: la obsesión con cuánto tiene. Lo relevante es cómo lo usa. A veces mal, a veces brillantemente, a veces con una arrogancia que roza lo cómico. Pero siempre en movimiento.

Así que la próxima vez que pienses en su fortuna, no preguntes cuánto tardaría en gastarla. Pregúntate si el mundo sería mejor sin que la tuviera. O con otra persona en su lugar. Porque esa, más que una pregunta de matemáticas, es una pregunta de poder. Y de eso, Musk tiene más que dinero. Tiene inercia.