El cronómetro de un adicto a la crisis
La arquitectura de una jornada interminable
Para entender cuántas horas a la semana trabaja Elon Musk, hay que diseccionar qué considera él como "trabajo", porque aquí es donde se complica la narrativa oficial frente a la ejecución real de sus tareas. Si sumamos el tiempo que pasa en las plantas de Tesla en Austin, los hangares de SpaceX en Boca Chica y las oficinas de San Francisco, el contador no se detiene nunca. Pero, ¿realmente produce valor cada minuto? Yo sospecho que gran parte de ese tiempo se consume en una microgestión obsesiva que a cualquier otro CEO le habría costado el puesto hace años. Estamos lejos de aquel modelo de directivo que delega y desaparece en un campo de golf los viernes por la tarde. Musk prefiere dormir en una sala de conferencias rodeado de ingenieros ojeros
