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¿Cuáles son las 10 carreras peor pagadas?

La gente no piensa suficiente en esto: elegir una carrera no es solo apostar por una pasión, sino también por un futuro económico viable. Pero no todas las pasiones pagan las cuentas. Estoy convencido de que muchos jóvenes entran a ciertas facultades sin entender del todo el panorama salarial que les espera. Y no es culpa suya. Hay información que se omite deliberadamente en las guías de orientación vocacional.

¿Qué significa que una carrera esté "mal pagada"? (Y por qué no es tan simple)

El término suena claro, pero se desdibuja al mirarlo de cerca. No es solo el salario inicial. Es el crecimiento a los 5 años, a los 10, el número de horas trabajadas, la estabilidad, la posibilidad de migración laboral o de emprender. Una carrera puede tener un promedio bajo, pero ofrecer nichos altamente rentables. El problema persiste cuando esos nichos son tan pequeños que casi no cuentan. No todos los títulos tienen salida, y eso no se enseña en las aulas.

La brecha entre expectativas y realidad es gigantesca. Muchos estudiantes imaginan que con un título ya tienen asegurado un buen ingreso. Pero las cifras dicen otra cosa. Según datos del Ministerio de Trabajo de España de 2023, el 42% de los titulados en ciertas áreas humanísticas gana menos de 18.000 euros anuales a los tres años de graduarse. En Colombia, el DANE reportó que más del 60% de los egresados en artes y filosofía trabajan en empleos no relacionados con su formación. Y muchos de esos empleos pagan entre 300 y 600 dólares al mes. Eso, hoy, no alcanza ni para el alquiler en ciudades como Bogotá o Medellín.

Y es exactamente ahí donde el mito del "trabajo digno" choca con la realidad. Porque, en teoría, todo trabajo es digno. Pero si no te permite vivir con dignidad, ¿qué clase de dignidad es esa?

Las 10 carreras con los salarios más bajos: datos concretos y contexto

Este listado no es absoluto. Varía por país, región, año y metodología. Los expertos no se ponen de acuerdo en el orden exacto. Pero hay consenso en que ciertas áreas están crónicamente subvaluadas. Aquí una aproximación basada en estudios de América Latina y Europa entre 2020 y 2023, con salarios promedio en euros y dólares estadounidenses. (Porque, seamos claros al respecto, el mercado latino es muy distinto al europeo o norteamericano, aunque comparten dinámicas preocupantes).

1. Educación Infantil / Preescolar

Uno de los trabajos más importantes: formar mentes en desarrollo. Pero también uno de los peor recompensados. En México, el salario promedio ronda los 8.500 dólares al año. En España, un educador infantil gana entre 14.000 y 16.000 euros anuales. Y eso, si tiene plaza fija. La mayoría son contratos temporales, sin estabilidad. Es un poco como cuidar el futuro del país, pero sin que el país te devuelva el favor. El tema es que esta carrera exige empatía, paciencia, conocimiento psicopedagógico, y aún así se le paga como si fuera "algo natural que hacen las mujeres".

2. Bellas Artes / Artes Plásticas

El promedio en Argentina es de 12.000 dólares anuales, si el artista logra vender algo. Pero muchos viven de clases particulares, talleres informales o trabajos no relacionados. En Chile, más del 70% de los titulados en artes visuales combinan tres o más trabajos para sobrevivir. Y muchos jamás exhiben en galerías formales. Es un campo donde el talento no garantiza ingresos. Aquí es donde se complica: la sociedad celebra al artista exitoso, pero ignora a los miles que no llegan.

3. Filosofía

Un título intelectualmente riguroso, pero con escasa inserción laboral directa. En Perú, el salario promedio de un filósofo con tres años de experiencia es de apenas 9.600 dólares al año. En Francia, algunos trabajan en proyectos culturales mal pagados o como asistentes en editoriales. Otros terminan en recursos humanos o como profesores de secundaria (si logran la certificación). Pero no fue para eso que estudiaron. Honestamente, no está claro cómo se puede vivir exclusivamente de la filosofía, salvo que seas un académico de elite en una universidad prestigiosa.

4. Trabajo Social

El impacto social es enorme. La remuneración, mínima. En Colombia, el promedio salarial es de 11.000 dólares anuales. En Italia, muchos trabajan en ONGs con sueldos de 17.000 euros. Aun así, es una carrera con alta vocación de servicio. Pero vocación no paga la luz. Y porque el Estado no invierte en políticas sociales robustas, estos profesionales terminan sobrecargados y mal pagados. Es un poco como apagar incendios con una cuchara.

5. Historia

Menos del 35% de los historiadores en España trabaja en algo directamente relacionado con su carrera. El resto da clases, escribe, o se mueve en el sector cultural informal. El salario promedio si logras un puesto en museo o archivo ronda los 15.000 euros. Pero esos puestos son escasos. Hay más historiadores que plazas. Y eso lo cambia todo. Porque estudiar los errores del pasado no sirve de mucho si no puedes evitar los del presente.

6. Letras / Literatura

Leer, analizar, escribir. Hermoso. Precario. En Brasil, un licenciado en Letras gana en promedio 10.200 dólares al año. En muchos casos, termina dando clases en colegios privados con pagos irregulares. La editorial no contrata. El periodismo no paga. Y el camino del escritor independiente es incierto. (Y sí, ya sé: Borges no necesitaba riqueza. Pero Borges tenía otro siglo, otro contexto, y un puesto en la Biblioteca Nacional). Para hacerse una idea de la escala: hay más poetas que lectores de poesía en muchos países.

7. Ciencias de la Religión / Teología

En países mayoritariamente religiosos, uno pensaría que hay demanda. Pero no. Salarios entre 9.000 y 13.000 dólares. Muchos trabajan en parroquias con "aportes voluntarios" o en colegios religiosos con bajos salarios. Y porque no se les permite "comercializar" su vocación, quedan atrapados en estructuras que pagan mal. El tema es que esta carrera forma líderes espirituales, pero no les da herramientas para sobrevivir en el mundo material. Casi una ironía institucional.

8. Antropología

Estudiar culturas, pero sin poder estudiar tu propia supervivencia. En Ecuador, el promedio es de 10.800 dólares. En España, muchos terminan en proyectos de cooperación internacional con contratos de tres meses. Otros en museos o universidades, si hay plaza. Pero la mayoría se desvía a comunicación, ONGs o sectores no académicos. La antropología es fascinante, pero el mercado no la valora. Y es exactamente ahí donde hay que reconocer que el conocimiento no siempre se traduce en capital.

9. Danza / Coreografía

Una carrera física, exigente, con formación de élite. Pero el retorno económico es irrisorio. En Venezuela, muchos bailarines emigran. En México, el salario promedio es de 7.800 dólares al año. Y esto incluye a quienes logran entrar en compañías. La mayoría vive de clases particulares, eventos sociales o trabajos ajenos al arte. El cuerpo paga el precio del prestigio cultural. Porque mientras el público aplaude, el sistema no los sostiene.

10. Educación Física (en contextos no deportivos de élite)

Contraintuitivo. Uno piensa en deportistas millonarios. Pero no. La mayoría de los licenciados en Educación Física trabajan en colegios privados o municipales con salarios bajos. En Paraguay, el promedio es de 8.200 dólares. En Portugal, muchos dan clases en gimnasios por 12 euros la hora. Y porque el deporte escolar no es prioridad, quedan marginados. Es un campo con alta vocación, baja retribución. Estamos lejos de valorar la salud como un derecho que requiere profesionales bien pagados.

¿Por qué estas carreras no mejoran? Factores que lo explican todo

Salarios bajos no son accidentes. Son decisiones sistémicas. La desigualdad salarial está estructurada. Algunas profesiones se feminizan y automáticamente pierden valor. Otras se consideran "vocacionales" y por eso se asume que no necesitan buen pago. ¿Educación? "Es por vocación". ¿Trabajo social? "Lo haces por amor". ¿Arte? "Si te gusta, ya ganaste". Esa narrativa es cómoda para quienes no pagan. Lo que explica esta dinámica es una mezcla de precarización histórica, falta de sindicalización y desinterés político.

Y porque el Estado no regula los techos salariales en ciertos sectores, el mercado hace lo que quiere. En resumen: no se paga lo que no se valora. Y no se valora lo que no se entiende.

Preguntas Frecuentes

¿Puedo vivir de una de estas carreras?

Depende. Si estás dispuesto a combinar trabajos, vivir con bajos ingresos o emigrar, sí. Pero como única fuente de ingresos estable y digna, en la mayoría de casos la respuesta es no. Hay excepciones, claro. Un coreógrafo que trabaja en Broadway gana bien. Un filósofo que escribe bestsellers también. Pero esos casos son la mínima minoría. Basta decirlo: no es un camino estable.

¿Debería estudiar una de estas carreras?

Yo no tomaría decisiones solo por el dinero. Pero tampoco las ignoraría. Si amas la danza, estudia. Pero hazlo con los ojos abiertos. Quizá combinarla con otra formación (diseño, psicología, administración) te dé más opciones. La pasión no debe pagar el precio de la miseria. Encuentro esto sobrevalorado: la idea de que sufrir por lo que amas es noble.

¿Hay salidas alternativas para estos profesionales?

Por supuesto. Muchos se reinventan: pasan a recursos humanos, comunicación, educación ejecutiva, coaching, o montan emprendimientos culturales. La formación en humanidades desarrolla pensamiento crítico, empatía y creatividad: habilidades muy demandadas en otros sectores. El problema es que no se les enseña a vender esas habilidades. De ahí que terminen mal pagados, no por incompetencia, sino por desconexión del mercado.

La conclusión

Estas carreras no son "malas". Son maltratadas. Hay dignidad en cada una de ellas. El problema es que la dignidad no se come. No se paga el alquiler con dignidad. Nosotros, como sociedad, decidimos qué valoramos. Y hasta ahora, las profesiones ligadas al cuidado, la cultura y el bienestar colectivo han estado en la cola. El sistema no falla: funciona exactamente como fue diseñado. Y porque no lo cuestionamos, se repite. La recomendación personal: estudia lo que ames, pero investiga antes. Mira los datos. Habla con egresados. Y prepárate para luchar, no solo por tu pasión, sino por tu derecho a vivir de ella.