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¿Cómo se llama el primer instrumento musical de la historia?

¿Cómo se llama el primer instrumento musical de la historia?

¿Qué define a un instrumento musical en sentido arqueológico?

Antes de buscar el "primer" instrumento, hay que acordar qué cuenta como tal. No cualquier objeto que produzca sonido. Un palo golpeado contra una roca no es un instrumento, aunque haga ruido. El criterio clave es la intención: que el objeto haya sido modificado deliberadamente para producir sonidos musicales, no casuales. Aquí es donde se complica. Porque la línea entre herramienta y artefacto musical es borrosa. Un hacha de piedra puede usarse como percusión. Una concha marina, como bocina. ¿Eso la convierte en instrumento? Seamos claros al respecto: los arqueólogos no buscan objetos sonoros, buscan artefactos con evidencia de diseño musical. Marcas de corte precisas. Agujeros alineados. Residuos de uso repetitivo en patrones rítmicos. Y es exactamente ahí donde la flauta de Divje Babe entra en juego.

Evidencia tangible vs. interpretación especulativa

Hay hallazgos más antiguos que la famosa flauta eslovena. Por ejemplo, huesos con perforaciones encontrados en sitios de Neanderthal en Francia y Alemania. Pero muchos expertos cuestionan si esos agujeros son producto de roedores o erosión natural. El problema persiste: cómo diferenciar entre el trabajo de un ratón y el de un músico prehistórico. Lo que explica por qué la flauta de oso de la cueva de Divje Babe (Slovenia, 1995) sigue siendo tan polémica. Data de hace aproximadamente 43.000 años. Tiene cuatro orificios claramente alineados. Pero algunos estudiosos argumentan que fueron hechos por dientes de hiena. Otros, como Ivan Turk (su descubridor), insisten en que la simetría y posición no encajan con mordeduras animales. Honestamente, no está claro. Pero la prueba de que alguien intentó tocarla —y que puede producir una escala diatónica básica— pesa. Basta decir que si fue hecha por un Neanderthal, eso reescribiría por completo la historia del pensamiento simbólico.

Los candidatos más antiguos que podrían desafiar la flauta de oso

¿Y si el primer instrumento no fue una flauta? ¿Y si fue algo que no deja rastro fósil? La voz humana, por ejemplo. Pero no, no cuenta. Porque no es un objeto fabricado. Lo mismo con el tambor corporal: golpear el pecho, las manos, los muslos. Efectivo, antiguo, pero no artefacto. Así que nos quedamos con objetos. Y entre los más antiguos con posibilidad de ser instrumentos, están los “sonajeros” de piedra. En Sudáfrica, en la cueva de Border Cave, se encontraron pequeñas piedras con orificios naturales, datadas en 42.000 años. Algunas tenían marcas de cuerda. Podrían haber sido usadas como ristras rítmicas. Como las que aún usan comunidades indígenas en África. No producen melodía, pero sí pulso. Y el pulso es música. Tan elemental como el aire.

¿Y qué hay de las marcas en roca que suenan?

En Australia, hay formaciones rocosas que, al golpearlas, emiten tonos específicos. Los aborígenes las conocen desde hace miles de años. Algunas cuevas tienen paredes con hoyos distribuidos como si fueran teclas. Pero no hay evidencia de que fueran modificadas intencionalmente. Aun así, uno no puede evitar preguntarse: si un grupo prehistórico descubrió que una roca suena como un xilófono… ¿acaso no la usaría como tal? No necesitas hacer una flauta si ya tienes un instrumento natural. Es un poco como encontrar un piano en medio del bosque. Y es que a veces, inventar no es crear, sino reconocer.

Instrumentos de materiales perecederos: la gran ausencia

El 99% de los instrumentos que se fabricaron en los primeros 100.000 años de la humanidad probablemente ya no existen. Madera, cuero, fibras vegetales, tendones. Todo se descompone. Imagina una arpa de bambú, una bocina de corteza, un tambor de piel de conejo. Nada duraría más de unos siglos en condiciones normales. De ahí que los hallazgos sean casi todos de hueso, piedra o cerámica. Pero eso no significa que los otros no existieran. Para hacerse una idea de la escala del vacío, considera esto: los primeros instrumentos de madera conocidos datan de hace apenas 12.000 años (en Alemania), pero seguro hubo miles antes. Los datos aún escasean. Y porque el registro fósil es tan parcial, estamos lejos de eso de tener una imagen completa.

La flauta de Geissenklösterle: un rival serio para la de Eslovenia

En el suroeste de Alemania, en una cueva del valle del río Ach, se encontraron en 2008 varios artefactos de hueso que podrían ser aún más antiguos que la flauta de oso. Una de ellas, hecha de fémur de cisne, tiene cinco orificios cuidadosamente tallados. Su datación: entre 42.000 y 43.500 años. Similar al hallazgo esloveno. Pero aquí hay un matiz: esta flauta fue encontrada junto a estatuillas de marfil, como la Venus del Hesse. Esto sugiere que no fue un objeto aislado, sino parte de una cultura simbólica compleja. No fue un accidente tecnológico, sino una tradición. Y porque estaba en contexto con otras expresiones artísticas, muchos investigadores le dan más credibilidad. No hay huellas de dientes de hiena por aquí. Solo dedos humanos tallando música en hueso.

¿Cómo sonaba el primer instrumento?

Gracias a réplicas modernas, sabemos que la flauta de cisne puede tocar una escala pentatónica básica —similar a la que usan hoy el blues o la música celta. No es compleja, pero sí expresiva. Un músico actual puede tocar melodías reconocibles con ella. La flauta de oso, más corta y con menos orificios, produce tonos más graves y limitados. Pero ambos instrumentos demuestran un entendimiento del espaciamiento acústico. No es azar. Es cálculo. Y porque requiere planificación, implica pensamiento abstracto. Como resultado: si un Neanderthal o un Homo sapiens pudo diseñar una flauta, también pudo soñar con ella.

Instrumentos vs. ruido: la frontera del arte sonoro

No todo sonido intencional es música. Un martillo de piedra puede hacer ruido. Igual que un cuchillo al rozar otro. Pero el salto clave es la organización. La repetición rítmica. La altura controlada. El patrón. Eso es lo que distingue al tambor del golpeteo casual. Aquí es donde las marcas en huesos comienzan a tener sentido. En Francia, en la cueva de Isturitz, se encontraron huesos con series regulares de muescas. Algunas alineadas como si marcaran tiempos. No son instrumentos, pero podrían ser partituras. O herramientas para enseñar ritmo. El problema persiste: no podemos oír su sonido. Pero sí podemos imaginar el gesto. Un pulgar marcando el compás. Un grupo cantando al unísono. Eso lo cambia todo.

Preguntas Frecuentes

¿Quién inventó el primer instrumento musical?

No fue un solo individuo. Fue un proceso lento, probablemente entre grupos de Homo sapiens o incluso Neanderthales. No hay un "inventor", solo una necesidad colectiva de expresión. Y porque la música no deja fósiles, solo inferimos su existencia a partir de los objetos que sobrevivieron.

¿El primer instrumento era de hueso o de madera?

Probablemente de madera. Pero como se descompone, no lo sabemos. Los más antiguos conservados son de hueso, como la flauta de cisne alemana o la de oso eslovena. El material no define al instrumento, sino su función y diseño.

¿Se usaban los instrumentos para rituales o para entretenimiento?

Imposible saberlo con certeza. Pero dada la ubicación en cuevas sagradas, junto a pinturas rupestres, es muy probable que tuvieran un propósito ceremonial. La música, desde el principio, estuvo ligada a lo sagrado. Como si el sonido abriera una puerta invisible.

La conclusión: el nombre no importa, el acto sí

Llamarlo "primer instrumento" es una trampa. Porque implica que hay un punto de partida claro. Pero la música no nació en un momento, nació en miles. En un susurro, en un tamborileo, en una flauta rota. El tema es que no buscamos un nombre, sino un significado. El verdadero primer instrumento fue la intención humana de crear sonido con propósito. No importa si fue una flauta, un tambor o una voz modulada. Importa que alguien, hace decenas de miles de años, decidió que el ruido podía ser arte. Y es que a veces, lo más humano no es lo que comemos o cómo cazamos, sino lo que cantamos cuando nadie nos ve. Yo encuentro esto sobrevalorado: buscar el "primero". Lo valioso es saber que siempre estuvo ahí. Desde el principio. Como un latido. Como un secreto.